Pronunciamiento del Papa Francisco ante conflicto

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Desde el día uno de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, los pronunciamientos del papa Francisco y la política exterior de la Santa Sede han estado bajo reflectores.

Francisco optó por no referirse explícitamente a la nación “agresora” ni a su presidente y prefirió pedir repetidamente el cese de las hostilidades, oraciones y solidaridad con Ucrania. Al dialogar incluso con los directores y directoras de las revistas culturales de los jesuitas, el papa llegó a criticar a la OTAN y a Occidente “por haber ladrado a las puertas de Rusia”.

Tuvieron que pasar seis meses antes de que en un comunicado, el Vaticano reconociera que la guerra había sido iniciada por Rusia y afirmara que las palabras del papa deben ser leídas como una voz que se levanta en defensa de la vida humana y no como posturas políticas. “En cuanto a la guerra a gran escala en Ucrania, iniciada por la Federación Rusa, se lee en el comunicado, las intervenciones de Francisco son claras e inequívocas al condenarla como moralmente injusta, inaceptable, bárbara, sin sentido, repugnante y sacrílega”.

En múltiples ocasiones se le preguntó al papa Francisco por qué había elegido esta posición que le valió la acusación de ser filoruso. Francisco siempre contestó que todos sabían quién era el agresor y que él preferiría referirse al país víctima de la agresión. Sin embargo, en el avión que nos regresaba de Kazajistán a Roma, a mitad de septiembre, el papa explicó con claridad su posición.

Afirmó que su prioridad es de dialogar con todas las potencias, incluso las agresoras, porque está convencido de que siempre existe la posibilidad, al dialogar, de que las cosas puedan cambiar, de que se pueda aportar un punto de vista diferente que ayude en las negociaciones.

Fue muy llamativo el que el papa, al taparse literalmente la nariz con los dedos, comentara que a veces para dialogar hay que taparse la nariz. “Apesta”, comentó, pero hay que hacerlo, siempre hay que dar un paso hacia adelante. La mano tendida, siempre, porque de lo contrario se cierra la única puerta razonable para la paz. También llamó la atención el hecho que por primera vez desde el inicio del conflicto, el papa aludiera al derecho de Ucrania de defenderse.

“Defenderse es no sólo lícito -nos dijo- es incluso una expresión de amor a la patria. El que no la defiende, no la ama”. Sobre el envío de armas a Ucrania, el papa matizó su anterior posición contraria a la venta y adquisición de armas. Admitió que el envío es una decisión política que puede ser moral, pero que también puede ser inmoral si se hace con la intención de provocar más guerra, de vender armas o deshacerse de las armas que ya no sirven.