Revisión de Objetivos

ECONOMÍA

Estamos en la recta final de 2022. Ahora es buen momento para revisar el cumplimiento de metas y objetivos de nuestro desempeño como profesionistas, de nuestra contribución a la organización para la cual trabajamos, o de la empresa o negocio que lideramos, según sea el caso.

¿Se cumplieron al pie de la letra los planes que nos propusimos hace 12 meses? Es muy probable que no.

Robert S. Kaplan y David P. Norton, creadores del Balanced Scorecard, una de las metodologías más usadas y exitosas para llevar las metas a la realidad en una compañía, apuntan que las cuatro principales causas del no cumplimiento de un plan estratégico son:

1) Falta de comprensión de la estrategia a todos los niveles.

2) Falta de implicación de los mandos intermedios.

3) Falta de relación entre estrategia y presupuesto.

4) Falta de alineación entre la compensación de las personas y los objetivos estratégicos.

A esto habría que sumarle factores externos, completamente inesperados, como la pandemia que estalló hace tres años en China y que repercutió fuertemente en todo el mundo.

O el conflicto que se vive en estos momentos entre Rusia y Ucrania, que ha traído cambios en la dinámica de las cadenas globales de valor y la transición hacia modelos regionalizados, lo cual abre oportunidades para el sector industrial de nuestro país, gracias al llamado nearshoring.

Como consultor especializado en Issues & Crisis Management y Comunicación Institucional, puedo decirles que las empresas están expuestas a entornos turbulentos y cambiantes. Por ello resulta esencial contar con un “traje a la medida”, esto es, una planeación estratégica acorde a cada organización. El último trimestre del año es ideal para realizar la medición de objetivos del periodo en curso, y plasmar en concreto las metas y objetivos del año siguiente.

Podemos mencionar cinco pasos básicos:

1) Darle prioridad. Involucramiento y participación activa de todos los actores.

2) Sistematizar la planeación. Revisión periódica. Oportunidad para analizar, verificar, ajustar, validar y continuar con la implementación.

3) Socializar y compartir los resultados parciales. Aumenta el nivel de involucramiento y compromiso con el plan de negocio.

4) Facilitar el proceso. Este rol puede encomendarse a un coach de negocios, un profesional entrenado y con credenciales, que sea un continuo motivador.

5) Incorporar dinámicas nuevas y participativas. Disparadores positivos para el plan estratégico. No olvidemos diseñar un presupuesto sensato y coherente con la actividad del negocio, así como las acciones comerciales y de marketing que nos permitan obtener visibilidad y generación de ventas.

¿Se pueden mitigar las fallas de planeación estratégica? El método pre-mortem de Gary Klein, el cual es un ejercicio adicional, consiste en imaginarse que ha transcurrido un año y que el plan diseñado e implementado fue un rotundo fracaso. Se pide a los participantes escribir una breve historia acerca de las causas de esta falla. Generalmente salen a relucir las debilidades y defectos del proyecto.

El método pre-mortem legítima dudas y anima a buscar riesgos que no se habían considerado antes. Es una técnica útil para situarnos en un escenario adverso que puede convertirse en realidad.

Aunque no se logren cumplir los objetivos, debemos sentirnos satisfechos por el buen trabajo realizado y por los resultados alcanzados en este año 2022.

La recomendación siempre será contar con un plan estratégico. “Más vale tener una idea, que no tener una idea”, me dijo en alguna ocasión uno de mis grandes maestros.

Deseo que todos sus planes y proyectos se cumplan en el año 2023. Felices fiestas.